Ciencia y tecnología en Colombia
Más
inversión en la ciencia
Ahora que habrá cerca de un billón de pesos anuales para
destinar al Fondo de Ciencia, Tecnología e Innovación, creado en la reciente
reforma al Sistema General de Regalías, también se abren grandes desafíos para
el Gobierno, las universidades y los grupos de investigación, de manera que
esos recursos se canalicen a la generación de conocimiento aplicado y de mayor
desarrollo.
Con el Acto Legislativo que reformó el artículo 361 de la Constitución, el 10 por ciento de las regalías, es decir, los aportes por la explotación pública y privada de los recursos naturales no renovables (oro, petróleo, carbón...), se destinarán a financiar proyectos de investigación departamentales y municipales que, en muchos casos, se quedaban en el papel por falta de financiación.
Los cálculos de Colciencias señalan que se pasará de un pírrico 0,16 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) para investigación, a una inversión cercana al 0,5 por ciento del PIB, aunque la meta es el 1,0 por ciento.
Esos niveles son similares a lo que destina Panamá y por debajo de Argentina (0,61 por ciento), Brasil (1,43 por ciento) y del promedio latinoamericano (1,07 por ciento), según datos del Observatorio Colombiano de Ciencia y Tecnología.
El director del Departamento Nacional de Planeación, Hernando José Gómez, consideró determinante el papel que jugará el sector privado en el impulso de la innovación. "Ya varias empresas colombianas se han vinculado, creando áreas de investigación y desarrollo y apostándole a nuevos productos", señaló.
Hay que prepararse
La reforma constitucional señala que el Fondo de Ciencia, Tecnología e Innovación será administrado por un órgano colegiado nacional y otras instancias similares de orden regional donde tienen asiento el Gobierno central, las administraciones departamentales y municipales, así como las universidades públicas y privadas.
"Mientras se discute la ley que reglamente el Fondo, ya se sabe que hay una intención de dar prioridad a proyectos de impacto regional, lo que implica que universidades, sector privado y grupos de investigación nos vayamos fortaleciendo para responder adecuadamente", argumenta el rector de Eafit, Juan Luis Mejía Arango.
Ahora que habrá más recursos para investigación también implicará una previsible avalancha de nuevos proyectos de investigación que demandará de Colciencias y de los comités nacionales y consejos departamentales de ciencia y tecnología una mayor agilidad para la asignación de recursos.
"En las universidades hay mucho potencial, pero lastimosamente no tenemos los recursos para llevar a cabo grandes de ideas de los grupos de investigación. Además, la financiación de Colciencias se queda corta y es demorada, esperemos que con el nuevo fondo eso cambie", opina Jairo Augusto Lopera Pérez, director de Investigación e Innovación de la UPB, quien es de la idea de diversificar los nuevos recursos en varios fondos para facilitar su control y seguimiento.
Aunque ya hay avances importantes en cuanto a cooperación y asociatividad entre universidades, centros de investigación y estamentos públicos, con alianzas como Universidad-Empresa-Estado, es determinante madurar más estas experiencias a la hora de trabajar iniciativas conjuntas de investigación.
"Frente a la gestión de ese nuevo Fondo me queda la inquietud de cómo será la evaluación académica y técnica de las propuestas de investigación, para que realmente tengan un impacto en ciencia y tecnología y no solo se amañe al plan de desarrollo de turno", considera Nathalia Vélez López, directora General de Investigación y Proyectos de la Escuela de Ingeniería de Antioquia.
No obstante, las universidades antioqueñas coinciden en que al haber mayores opciones de financiación pública, se incentivará la generación de propuestas conjuntas de mayor impacto.
En este sentido, el viceministro de Educación Superior, Javier Botero Álvarez afirma que "el objetivo ahora es prepararse para formular proyectos que permitan llevar esos recursos a las regiones, haciendo alianzas con entidades territoriales, el sector productivo, siempre bajo el liderazgo de las universidades".
Con el Acto Legislativo que reformó el artículo 361 de la Constitución, el 10 por ciento de las regalías, es decir, los aportes por la explotación pública y privada de los recursos naturales no renovables (oro, petróleo, carbón...), se destinarán a financiar proyectos de investigación departamentales y municipales que, en muchos casos, se quedaban en el papel por falta de financiación.
Los cálculos de Colciencias señalan que se pasará de un pírrico 0,16 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) para investigación, a una inversión cercana al 0,5 por ciento del PIB, aunque la meta es el 1,0 por ciento.
Esos niveles son similares a lo que destina Panamá y por debajo de Argentina (0,61 por ciento), Brasil (1,43 por ciento) y del promedio latinoamericano (1,07 por ciento), según datos del Observatorio Colombiano de Ciencia y Tecnología.
El director del Departamento Nacional de Planeación, Hernando José Gómez, consideró determinante el papel que jugará el sector privado en el impulso de la innovación. "Ya varias empresas colombianas se han vinculado, creando áreas de investigación y desarrollo y apostándole a nuevos productos", señaló.
Hay que prepararse
La reforma constitucional señala que el Fondo de Ciencia, Tecnología e Innovación será administrado por un órgano colegiado nacional y otras instancias similares de orden regional donde tienen asiento el Gobierno central, las administraciones departamentales y municipales, así como las universidades públicas y privadas.
"Mientras se discute la ley que reglamente el Fondo, ya se sabe que hay una intención de dar prioridad a proyectos de impacto regional, lo que implica que universidades, sector privado y grupos de investigación nos vayamos fortaleciendo para responder adecuadamente", argumenta el rector de Eafit, Juan Luis Mejía Arango.
Ahora que habrá más recursos para investigación también implicará una previsible avalancha de nuevos proyectos de investigación que demandará de Colciencias y de los comités nacionales y consejos departamentales de ciencia y tecnología una mayor agilidad para la asignación de recursos.
"En las universidades hay mucho potencial, pero lastimosamente no tenemos los recursos para llevar a cabo grandes de ideas de los grupos de investigación. Además, la financiación de Colciencias se queda corta y es demorada, esperemos que con el nuevo fondo eso cambie", opina Jairo Augusto Lopera Pérez, director de Investigación e Innovación de la UPB, quien es de la idea de diversificar los nuevos recursos en varios fondos para facilitar su control y seguimiento.
Aunque ya hay avances importantes en cuanto a cooperación y asociatividad entre universidades, centros de investigación y estamentos públicos, con alianzas como Universidad-Empresa-Estado, es determinante madurar más estas experiencias a la hora de trabajar iniciativas conjuntas de investigación.
"Frente a la gestión de ese nuevo Fondo me queda la inquietud de cómo será la evaluación académica y técnica de las propuestas de investigación, para que realmente tengan un impacto en ciencia y tecnología y no solo se amañe al plan de desarrollo de turno", considera Nathalia Vélez López, directora General de Investigación y Proyectos de la Escuela de Ingeniería de Antioquia.
No obstante, las universidades antioqueñas coinciden en que al haber mayores opciones de financiación pública, se incentivará la generación de propuestas conjuntas de mayor impacto.
En este sentido, el viceministro de Educación Superior, Javier Botero Álvarez afirma que "el objetivo ahora es prepararse para formular proyectos que permitan llevar esos recursos a las regiones, haciendo alianzas con entidades territoriales, el sector productivo, siempre bajo el liderazgo de las universidades".
Sector privado también debe invertir más
Para el Consejo Privado de Competitividad es clave que el hecho de contar con recursos públicos adicionales del nuevo esquema de regalías para invertir en investigación, ciencia y tecnología, no excluye al sector privado de que también haga sus aportes en la misma dirección.
"En otros países, donde la inversión en ciencia llega a niveles del 3 ó 4 por ciento del PIB, es porque el sector privado sufraga buena parte de esos recursos. Aquí también deben meterse la mano al dril", explica Marco Llinás Vargas, vicepresidente Técnico del Consejo.
De todas maneras, esta entidad sugiere que el fondo se dirija a financiar proyectos que correspondan a la política industrial nacional y de transformación productiva y en los sectores estratégicos para cada región.
Buena previsión para emergentes
El informe Índice Global de Innovación 2012, realizado por la escuela de negocios Insead, destaca que el crecimiento de las economías emergentes seguiría siendo fuerte, incluso más que en las economías más desarrolladas.
El Índice concuerda con las previsiones que anticipan una desaceleración del crecimiento del producto interno bruto para 2012 y una recuperación incierta en 2013 para las principales economías mundiales. A pesar de esto señala que las economías como la de Colombia podría estar mucho más preparadas para enfrentar la crisis económica que aún afecta a Estados Unidos y Europa.
Colombia
está en deuda en la inversión en Ciencia y Tecnología en el país.
El crecimiento
sostenible de Colombia y su desarrollo económico y social se puede lograr si
tenemos una industria competitiva y particularmente innovadora. Para alcanzar
este tipo de industria es necesario fortalecer las capacidades de generación de
nuevo conocimiento, condición necesaria para la innovación, la cual a su vez
nos abrirá el camino para competir globalmente con productos y servicios de
alto valor agregado.
Según la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF) (link), Colombia se viene desindustrializando desde 1975 debido al bajo valor agregado de las materias primas. Hace tres décadas la producción industrial contribuía con el 24 por ciento del PIB mientras que para el período 2012-2020, si la tendencia sigue igual, esa contribución estaría entre 9 y 12 por ciento. Este efecto se ve reflejado directamente en la disminución del empleo en el sector industrial.
Por otro lado, en el periodo 2005-2011 la inversión extranjera fue alrededor de $10.000 millones de dólares por año de los cuales cerca del 65 por ciento fue para minería (explotación y exportación) y casi nada para desarrollos industriales, contrario a lo que ocurre en otros países de Latinoamérica y el mundo.
El futuro para Colombia es bastante incierto porque los Tratados de Libre Comercio se están firmando con países donde hay tecnología y mano de obra altamente calificada, lo cual se refleja en una mayor productividad con menores costos de producción que los de los países en proceso de desarrollo, que en buena medida continúan utilizando tecnologías del siglo pasado.
Para avanzar por la senda del desarrollo, sustentado en la ciencia y la tecnología, es necesario cualificar el capital humano como su principal soporte. Hay que invertir en educación terciaria y en investigación, en desarrollo e innovación de forma decidida y contando con el apoyo del Estado y del sector productivo bajo parámetros que lo hagan sostenible.
Hay que adoptar una política de Estado que favorezca el desarrollo de la ciencia y la tecnología, sólida, consistente y de largo plazo. Este tipo de políticas fue propuesto en Colombia desde la Misión de los Sabios hace 20 años. Luego fue ratificada en documentos CONPES y posteriormente en algunos intentos de proyectos de ley. Se trata de medidas adoptadas exitosamente por países como Israel, Alemania, Italia, Bélgica, Corea, Malasia, y Singapur, donde la innovación basada en conocimiento les ha permitido aumentar su competitividad en el mundo globalizado, asegurar economías estables y mejorar el empleo, entre otros.
Por ejemplo, Corea del Sur, con una población similar a la colombiana, invierte anualmente alrededor del 3,7 por ciento del PIB -aproximadamente 37.000 millones de dólares- en actividades de ciencia y tecnología. Por otro lado, el año pasado el parlamento de Kenia aprobó destinar el 2 por ciento del PIB para actividades de ciencia y tecnología, recursos que se empezarán a ejecutar a partir del 2014.
El informe de la OECD plantea que Colombia necesita aumentar los recursos para ciencia y tecnología a valores que sean significativos para impulsar las reformas que requiere el país. En efecto, los ejemplos en el mundo indican que en un período corto Colombia debe invertir como mínimo el 2 por ciento del PIB en este tipo de actividades, lo cual representaría mas de 7.000 millones de dólares anuales.
Estas medidas se orientan fundamentalmente a financiar adecuadamente la educación superior y la investigación en las universidades, y a establecer estructuras que permitan el flujo de conocimiento desde y hacia las empresas. Así, los recursos que se asignen se invertirán en:
1. Definición y financiamiento de la investigación en las universidades
2. Definición y financiamiento de institutos nacionales de investigación, independientes de las universidades, especializados por sectores, con una estructura que responda a las exigencias de competitividad mundial, y que se adecuen a las condiciones del país.
Dependiendo de la naturaleza del instituto, la financiación del gobierno se reducirá gradualmente en la medida que las empresas utilicen sus servicios. Estos institutos serán fundamentales en el desarrollo de las regiones ya que estarían ubicados en diferentes departamentos.
3. Impulso a la formación de ingenieros en todas las áreas. Es necesario, por lo menos, triplicar el número de ingenieros en Colombia, profesión directamente involucrada en el desarrollo social y económico de cualquier nación.
4. Impulso a la formación en ciencias.
5. Incremento del número de doctores formados en Colombia y en el exterior como mínimo a 2000 por año, y financiación de postdoctorados. Se requiere una política clara de estímulos para la repatriación de científicos colombianos trabajando en el exterior.
6. Definición y creación de parques científicos y tecnológicos.
7. Desarrollo de políticas de Estado que blinden los recursos para C&T y apliquen evaluaciones cada cinco años para hacer los ajustes que se requieran.
TALLER
1. Lea las dos lecturas
2. Con que tema estudiado lo relaciona y por qué
3. Por qué se reclama más inversión en ciencia y
tecnología
4. Qué comparaciones se hace en las lecturas.
5. Cómo se benefician los colombianos si se aumenta en ciencia
y tecnología.
6. Por qué cree que no se ha invertido en tecnología y
ciencia en el país.
